¡¡¡Torrente 5!!!
Un Gorka imperial, que sacó ocho balones de gol, evitó un resultado para la historia de los Madrid-Athletic. El porterazo vasco sólo sucumbió ante Cristiano, que está desatado. Su ‘hat-trick’ y Benzema dibujaron una manita para soñar...

El espejo de Cristiano. Hay un niño de Martos (Jaén) que se llama Carlitos y tiene sólo cinco añitos. La semana pasada le sometieron a un trasplante de médula. El donante ha sido un ciudadano portugués. El niño le dijo a los médicos tras la operación que el único portugués que conoce es Cristiano y que sabe que se va a curar porque es el mejor futbolista del mundo y le va a contagiar su fuerza. Ayer vio el niño por televisión el partidazo contra el Athletic y celebró los goles y asistencias de su héroe alborozado con su exhibición. Ese es Cristiano. Un espejo y un referente para veteranos, noveles, eruditos en la materia y recién llegados a este maravilloso deporte llamado fútbol. El siete lideró la goleada ante el Athletic con otra actuación prodigiosa. Su hat-trick número 22 le iguala a Zarra y Di Stéfano. Acaba de empezar octubre y ya lleva 17 goles oficiales este curso y 269 con el Madrid desde que llegó en 2009 (¡bendita la hora!). Y eso que no jugó en Anoeta por precaución. Con Cristiano, todo es más fácil. Para el madridismo es un lujo disfrutarle. Debería dormir en una cámara hipobárica y que juegue hasta los 40 años. La leyenda continúa...
Un equipo 10. El miércoles se disfrazaron en Bulgaria de dragones y ayer de leones ante ese Athletic que terminó encogido entre arañazos en forma de goles. Ancelotti, que de esto sabe latín, avisó en la víspera que su equipo está mejor que el año pasado. Y los hechos avalan su afirmación. Desde la tarde desgraciada con el Atleti, suma seis victorias consecutivas. Han caído 27 goles en ese tiempo feliz, a más de cuatro de promedio. Una barbaridad digna del equipo que defiende la corona de campeón de Europa y que aspira legítimamente a reconquistar la Liga tras dos años ausente de su trono. Y va bien encaminado. A sólo tres semanas para el Clásico del 25 de octubre en el Bernabéu, sólo es cuestión de no fallar en el Ciutat ante el Levante y tumbar al equipo de Luis Enrique. Se pondría a un solo punto y con todo el campeonato por delante. Eso hundiría a un Barça que empezó a toda pastilla pero al que ya le cuesta levantar los partidos que se le ponen en japonés. Este Madrid de ayer es insuperable. Un acordeón. Empezando por el portero. Iker sigue sobreviviendo con grandeza a los que se empeñan en ponerle en el desfiladero de la duda. Sus tres paradas a Muniain, Ibai y Etxeita reflejan que con continuidad ha recuperado su habitual velocidad de crucero. Y su enfado cuando le dieron una patada revela que está on fire y con el ánimo recuperado.
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Enorme Karim. Nunca he sido el líder de su club de fans, pero me gusta verle enchufado e inspirado. Doblete en un domingo inmejorable, aliado con Cristiano y Bale en esa BBC insaciable. Mi colega Hermel siempre me ha dicho que tenga paciencia con él. Encantado de hacerte caso, Frédéric.
Locura vikinga. Antes del match me encontré en el California con mi amigo Gregor, armenio de nacimiento y madridista de adopción, y con él iba una señora y sus dos hijos llegados ¡desde Moscú! La fiebre blanca se extendió a un fan de James llamado Jafet, que vino sólo para comprarse la zamarra de su compatriota. Esta manita, que deja al Atleti por debajo (mira para arriba en la tabla, Manolete), va por el maestro Toni Leblanc, que recibió de Don Santiago la insignia de oro y brillantes del Madrid, y por Chicho, de Arévalo, que nos dejó esta semana. El Madrid es eterno.



