Las ideas claras ganan al laberinto

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Sin apenas nada nuevo Simeone volvió a bloquear al Madrid. Tiago por Saúl, Griezmann por Mario Suárez con respecto a la ida... nombres diferentes pero una idea clara: dos líneas sólidas en el repliegue, continuo movimiento presionante en la medular de banda a banda y agresividad cuando la jugada lo precisa. Si a esto se añade un gol en el primer minuto, el escenario se ponía muy feo para el Madrid.

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Y Ancelotti no innovó. Se cargó a Di María de la lista, metió a James por Cristiano que luego jugó (¿podía o no podía?), repitió trivote para después liquidar a Kroos y dejó a Pepe fuera para meter a un Varane lentísimo.

El Atlético nunca perdió la cara, sino al contrario, creció. El Madrid entró en su laberinto, y achuchó por orgullo más que por un guión claro. Pero Ancelotti movió las piezas mal, para terminar con un once sin fichajes, previsible y anárquico. El Atlético derrochó energía hasta en la celebración del título.

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