Bendito deporte femenino

La Selección femenina debuta hoy en el Campeonato de Europa de waterpolo. Lo hace ante Rusia. Después vendrán Francia e Italia. Nos dicen esto hace unos años, y nos echamos a temblar. ¿De Rusia, qué decir? El deporte allí siempre ha sido bandera, y casi más importante que el masculino lo ha sido el femenino por la cantidad de medallas que proporcionaba. En Francia e Italia también se ha cuidado mucho el deporte femenino para evitar discriminaciones. Pues resulta que en este Campeonato el rival a batir lo forman nuestras jugadoras. Tenemos a la mejor del mundo, que es Jennifer Pareja; tenemos a la mejor portera del mundo, que es Laura Ester; tenemos a un equipo que es campeón del mundo y subcampeón olímpico.

En España el deporte femenino es una bendición. Ya se vio en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, cuando la mayor parte de las medallas las ganaron las mujeres. Las ganan, curiosamente, en deportes minoritarios, aunque cada vez más practicados gracias a los éxitos que consiguen. Ahora en las piscinas se ve a las niñas jugar al waterpolo o hacer sincronizada, algo impensable hace unos años. Por eso, bendito deporte femenino, que se está extendiendo entre nuestras jóvenes con la misma celeridad que en su día lo hizo entre los chicos. Conseguimos así una paridad, que está proporcionando grandes resultados a alto nivel. En el caso de las mujeres incluso superiores al de los hombres. Ejemplo: el waterpolo.