Neymar y Messi o el gran misterio del fútbol

Apreciado Charles Miller, si no está sentado, siéntese, que hoy le voy a explicar una de gorda. Incomprensible incluso. Entenderá usted que necesito tomar distancia para captar lo que pasa y como usted es distante en lo temporal, sensorial y material, pues igual me echa una mano.
Mire, señor Miller, el Mundial está estupendo en lo que a fútbol se refiere. Hay partidos emocionantes, goleadas, alternativas en el marcador y en más de una ocasión los pequeños doblegan a los grandes con descaro. Un espectáculo que se ve mejorado por el duelo de dos grandes figuras que representan a dos países antagónicos. La pugna entre Argentina y Brasil se resume en el duelo entre Neymar y Messi. Ambos compiten aunque aún no se hayan enfrentado directamente en una cancha en este campeonato. Son los líderes de dos selecciones que tienen más costurones que el traje de un torero de tercera, pero que ellos remiendan con maestría y de los harapos hacen un Balenciaga de desfile. Nada nuevo para ellos. Hace años que están acostumbrados a sacar las castañas del fuego a sus respectivos clubes cuando las cosas no van bien. Eso les convierte en millonarios, pero pasan de idolatrados a sopechosos en un momento. La exigencia del milagro diario no la aguanta cualquiera.
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Cualquier equipo se daría con un canto en los dientes por poder tener ni que fuera a préstamo durante tres días a cualquiera de los dos jugadores para que les solucionara un ascenso, una Champions, una Liga o un presupuesto. No se lo creerá, señor Miller. Ambos juegan en el mismo equipo y no ganaron nada este año.
*Charles Miller desembarcó en 1894 en Santos con dos balones de reglamento. Se le considera el introductor del fútbol en Brasil*



