El Ramadán llega este sábado al Mundial entre el riesgo y la motivación
Religión. Mañana comienza para los musulmanes el ayuno del Ramadán, el noveno y sagrado mes del calendario islámico. Durante sus 30 días de reflexión, los adultos con salud no pueden comer ni beber en horas diurnas. Y en las selecciones clasificadas hay muchos de ellos. La FIFA está tranquila pese a que aumentará la vigilancia: “No repercutirá en el rendimiento”. La mayoría de jugadores (como Özil) aplazarán el ayuno al “estar trabajando”. Otros, como los de Argelia, que tienen el Corán junto a sus camas, cumplirán a rajatabla. De hecho, su federación contrató al especialista Hakim Chalabi. “Hay más riesgo de lesión. Hidratarse es clave. Les incitan a que no ayunen. Pero algunos rinden mejor. Es una ayuda espiritual y psicológica”.
Klinsmann II. El seleccionador alemán de EE UU está totalmente implicado con su selección. Y no sólo porque ayer volviera a cantar su himno. Antes del partido envió una carta de su puño y letra a todos los jefes con el sello de la federación para pedirles que liberaran a sus trabajadores para vivir un día histórico: el pase a octavos. “Puede reducir la productividad pero es por una buena causa”, decía. La nota estaba redactada a modo de justificante para rellenarla con los datos personales y enseñarla a los superiores. Se estima que casi 30 millones de telespectadores siguieron el soccer (más que la NBA).
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Banderas. Suiza llama la atención. Por sus resultados y por su plantilla. Hasta 15 de sus 23 jugadores son de origen extranjero. Shaqiri, su estrella y trigoleador, lleva bordadas en sus botas las banderas de su selección, la de Kosovo y Albania en honor a sus orígenes. Ricardo Rodríguez, de padre español, serigrafió la de Chile, patria de su madre. “Fuera soy un desconocido. Juego con Suiza porque es la única que me ha visto”.
Desconfianza. Tras ganar a Italia, siete jugadores de Costa Rica pasaron un control antidoping, cuando lo normal es examinar a dos o tres. Keylor y Campbell estuvieron entre ellos. El equipo de Jorge Luis Pinto se mosqueó y hubo queja a la FIFA. Ahora están alerta y rayan la obsesión. Tras sellar el liderato, hubo una fiesta y en ella los jugadores pidieron a los camareros que abrieran las botellas de agua en su presencia. Temen una trampa.



