“Animal, sal del campo, vete a casa, cena bien”

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Apreciado Charles Miller, lamento informarle de que la Copa se complica. Luis Suárez mordió a Chiellini, el árbitro no lo vio y ahora tenemos el paisaje habitual. Los italianos se quejan, la prensa moja pan, los uruguayos despistan y la FIFA investiga. El colegiado ni siquiera enseñó tarjeta a Suárez. Entiendo que le suene extraño esto de las tarjetas, porque en su época no existían, pero tienen su origen en la Copa del Mundo. Y también estaba Italia metida por medio. Todo empezó el 2 de junio de 1962 en Santiago de Chile con un partido brutal entre Chile e Italia que pasó a ser mundialmente conocido como La batalla de Santiago. Si tiene Youtube donde está, repase las imágenes. Para no alargarme le diré que el periodista inglés David Coleman presentó el partido en diferido de la siguiente forma: “Buenas tardes. El juego que va a presenciar es la exhibición más estúpida, espantosa, desagradable y vergonzosa, posiblemente, en la historia de este deporte”. Ese partido lo arbitró el inglés Ken Aston quien para expulsar a los jugadores de palabra tuvo que recurrir a la Policía en varias ocasiones. Años más tarde, Aston, se supone que aún traumatizado por esa experiencia, estaba en su coche ante un semáforo y se le ocurrió la idea: “Amarillo, precaución, rojo, prohibido” y se lo explicó a la FIFA. Habían nacido las tarjetas, que como dice Juan Tallón en Manual de Fútbol son una abreviatura de “animal, sal del campo, vete a casa, cena bien, sírvete una copa, haz el amor con tu pareja”. Otra cosa, es el uso que se haga de ellas.
*Charles Miller desembarcó 1894 en el puerto de Santos con dos balones de reglamento. Se le considera el introductor del fútbol en Brasil.



