Hoy toca una de indios enfadados

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Apreciado Charles Miller, a lo mejor le doy una mala noticia. A pesar de que está oficialmente aceptado que usted es el introductor del fútbol en Brasil, antes de que usted llegara, los indios en Brasil ya jugaban a algo parecido al fútbol. La nación Paresi (también llamados parecís, halítis o aritís) causó la admiración del explorador Max Schmidt a principios del Siglo XX que vio cómo disputaban partidos de un juego llamado zicunati que enfrenta a dos equipos que se pasan una pelota de resina de mangaba únicamente con la cabeza. No sé si usted asistió a la exhibición que los paresi hicieron en 1922 en el campo del Fluminense. Dieciséis indígenas viajaron 1.800 kilómetros para disputar un partido de zicunati en un estadio lleno. Se enfrentaron ocho contra siete porque uno de ellos murió al llegar a Rio. Fue todo un acontecimiento que no tuvo continuidad porque los paresi no entendieron que les hicieran jugar vestidos, peinados, sobre césped y con público. Regresaron a su selva. Pero antes del inicio de este Mundial, representantes de 100 de los 240 pueblos censados en el registro de Pueblos Indígenas de Brasil volvieron a la ciudad, a Brasilia concretamente, para protestar contra la Copa y las políticas de deforestación. Tomaron la capital con sus arcos, sus plumas y sus danzas rituales. También estaba alguno de los 1.955 paresi que aún quedan en Brasil.
*Charles Miller desembarcó 1894 en el puerto de Santos con dos balones de reglamento. Se le considera el introductor del fútbol en Brasil.



