Costa Rica pide sitio en la élite
En 1990 un pequeño equipo vestido de rayas negras y camisa blanca (al mejor estilo de la Juve), sorprendió al mundo entero al clasificarse para octavos de final en su primera presentación en una Copa del Mundo. El tímido debutante en Mundiales dio la campanada al derrotar a Escocia y Suecia; y dejar una decorosa actuación ante Brasil. Aquello fue el bautizo de Costa Rica. Durante años, Costa Rica arropó en su corazón aquella gesta, la más grande de un combinado nacional en un Mundial hasta el momento, la más grande de Centroamérica.
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Pero todo eso quedó sustituido ayer, cuando un grupo de jóvenes, con sueños tan grandes que ni tres campeones del mundo los pudieron frenar, le regalaron al país el hecho deportivo con más trascendencia de toda la historia, tal vez igualado con la medalla de oro de la nadadora Claudia Poll en los JJ. OO. de Atlanta 1996. Desde el sorteo el pasado mes de diciembre los propios jugadores de la Tricolor afirmaron que más que miedo sintieron inspiración al ver el sorteo, al que vendieron como el temible ‘Grupo de la Muerte’. Hoy no es como hace 24 años, hoy el sentimiento es superior, porque ni el más fanático imaginó pasarle por encima a Uruguay e Italia y mandar rápido a casa a Inglaterra. Costa Rica labró historia en 1990 y, pese a que igualó lo hecho en Italia, en Brasil levantó la mano y dijo “presente” en la élite mundial. ¡Pura vida Costa Rica!
José Fernando Araya N. es redactor del diario ‘La Nación’ de Costa Rica



