Romojaro

Marc Márquez adereza su talento con valentía

Raúl Romojaro
Madrid Actualizado a

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La sinceridad y honestidad de Marc Márquez nos dejan perlas como sus declaraciones tras su caída en la calificación del GP de Cataluña. El campeón y líder del Mundial explicó que ocurrió porque era su última oportunidad para conseguir la pole y se sentía obligado a buscarla, incluso siendo consciente de que ese accidente era casi seguro… “He intentado hacer la curva a una velocidad imposible”, dijo. Imaginen por un momento la situación. Tener el convencimiento de caer a altísima velocidad pero no cortar gas por ambición, compromiso y valentía. Sencillamente admirable, una forma de entender la vida y la competición que diría es inimaginable para la mayoría de los mortales, una actitud que diferencia a los grandes campeones de los que sólo son grandes pilotos.

Ése es el secreto del éxito del ilerdense. Su talento sobre la moto es tan indiscutible como evidente, pero además lo adereza con una valentía que llegaría a rozar lo temerario de no ser porque parece tenerlo todo bajo control… excepto cuando no ocurre así, como esta vez en Montmeló. Por supuesto que esa combinación de ingredientes extraordinarios la pretende cualquier piloto de categoría, sólo que son muy pocos los que la alcanzan en el grado de excelencia de Márquez. Admiro su arrojo casi tanto como la maestría al manillar, incluso diría que más: la habilidad puede trabajarse, el coraje se tiene o no se tiene. Exige un riesgo que no todos están dispuestos a asumir en la misma medida e incluso entre deportistas tan excepcionales hay distintos niveles. Y Marc se eleva en uno superlativo.

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