Cagómetro en el día de las madres

Iván Molero
Llegó al Diario AS como estudiante en prácticas en 2002, y desde que se licenció en Periodismo por Blanquerna, de la Universitat Ramon Llull, se ha especializado en la información del Espanyol, sobre el que también ha co-escrito libros, todo ello atendiendo al seguimiento de otros equipos, deportes y eventos desde la delegación de Barcelona.
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Los muchos pericos que la pasada medianoche desempolvaron el ‘cagómetro’ comprobaron que éste se ha disparado. Si es por simple desuso, seguro que podrán hallar hoy una farmacia de guardia para regalarlo en el día de la madre. Ideal si es perica. Un día que bien podría celebrar el equipo, no por la salvación que nunca llega, sino porque a fuerza de generosidad en las seis últimas jornadas (tantas como lleva sin ganar, con un punto de 18) emula a una madre. Solo le falta despedir a sus rivales con un beso en la mejilla.

Pero la potencia del ‘cagómetro’ no responde a ningún defecto de fábrica. No hay garantía que cubra la debacle de Aguirre y sus jugadores, en este caso en Valladolid ni las ocasiones de gol ni un probable penalti, como tampoco que los pucelanos se jugaban la vida. Porque el Espanyol se jugaba la dignidad, acaso igual de trascendente, pues sin ella puede que la vida carezca de sentido. Ahora, a falta de medirse a Osasuna y Real Madrid, los pericos padecen con 41 puntos opciones reales —escasas, pero reales— de descender. Hace mes y medio Europa estaba al alcance, por lo que el mero hecho de sufrir es inadmisible. Este ‘cagómetro’ tiene un precio muy alto, el del hartazgo y sus consecuencias.

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