El lastre de la estatura elevada
Noticias relacionadas
Como categoría de iniciación, de acceso al Mundial para los más jóvenes, Moto3 es un paso obligado para la mayoría de los pilotos que quieren hacerse un hueco en los grandes premios, sobre todo para aquéllos que llegan a una edad muy temprana. Sin embargo, no es la ideal para determinadas complexiones físicas, cada vez más habituales en las nuevas generaciones. Me refiero a los pilotos más altos, y por lo general más pesados, que deben hacer esfuerzos tremendos para meterse en motos de un tamaño reducido como éstas de la clase pequeña. Y obviamente se ven penalizados frente a sus rivales más menudos, que tienen una preocupación menos en este sentido. Claro que las tornas se giran en las otras categorías, pero en ésta la desventaja es innegable.
Es el caso de dos de los nombres destacados de esta temporada de Moto3, los Álex del equipo de Alzamora, Márquez y Rins. El primero mide nada menos que 1,80 metros y el segundo se queda en 1,76, muy por encima del 1,60 de Vázquez o el 1,63 de Fenati, el ganador de ayer en Argentina. Sólo Miller, con 1,75 de talla, figura a la par de los catalanes. Su estatura superior representa un hándicap para acoplarse en una máquina tan diminuta, castiga a la aerodinámica y les complica determinadas maniobras, como algunos apoyos que pueden perjudicar a los neumáticos. En igualdad de condiciones mecánicas (no existen enormes diferencias entre los mejores), estos matices llegan a resultar determinantes en la búsqueda del objetivo de la victoria.




