El Madrid nunca se rinde
El Madrid se ha curado ya de las heridas que le dejaron el 3-4 ante el Barça y el 2-1 en Sevilla. Pese a no estar Cristiano, un gol de Illarra (con el que castigó los pitos de la grada de Anoeta) abrió el paso a una goleada muy convincente.


El abrazo del míster. El partido había concluido. Ancelotti, casi siempre mesurado y sereno en sus reacciones (emocionales y gestuales), avanza hacia el centro del campo y se abraza efusivamente felicitando a cada uno de sus hombres. En su elegante chaqueta llevaba puesto el pin del Madrid. Esos detalles me gustan. Era una manera de transmitirles el orgullo por su actitud. En el día en el que faltaba el gran bastión del equipo, Cristiano, nadie se aferró a su ausencia para borrarse. Anoeta era la página más abrupta que quedaba en el calendario liguero, pero los pupilos de Ancelotti se dejaron de historias y firmaron un triunfo que cura parte de las heridas causadas por el Clásico y el Pizjuanazo. Quizás por eso el italiano fue al encuentro de sus jugadores para agradecerles que no le hayan dejado ahora tirado en la estacada. Quedan once finales y todo es posible todavía (6 de Liga, 4 de Champions y la final de Copa). El 0-4 final sabe a gloria. Con cuatro goleadores distintos. En este Madrid te marcan goles los defensas (Pepe hizo el 0-3), los centrocampistas (Illarra marcó el primer gol de su carrera en Anoeta... ¡de naranja!), los extremos (Bale ya lleva 18, 13 de ellos en Liga) y los delanteros (Morata, ¡qué máquina eres!). El Madrid recuperó la ilusión y de paso abrió la ventana de la esperanza a una afición que ha pasado dos semanas muy duras. Ahora sí que se atisba un final feliz...
La presión. El Madrid manejó el partido con un control psicológico admirable. Empezó en Anoeta a seis puntos del Atleti y a cinco del Barça. Pero eso sólo le afectó durante la primera media hora, la que necesitó para aclimatarse a la ausencia del gran Cristiano. No hubo tiempo para quejarse de los arbitrajes que parecen empeñados en ayudar a los que van por delante en la tabla. El Atleti ganó gracias a un gol ilegal de Raúl García (ahora estarían a un solo punto) y el Barça gozó de otros dos penaltis (el segundo regalado), lo que supone el sexto en las últimas semanas. El Barça lleva 12 penaltis a favor, el doble que el Madrid. Pero están rotos atrás. De los tres, el Madrid fue el único que dio una buena analítica y mostró tener una dentadura en perfecto estado. Ancelotti sabe que sus chicos llegan a la recta final con más frescura. Física y anímica.
Factor Pepe. La Real de Arrasate tiene un tridente arriba espectacular, sobre todo con Vela y Griezmann. Pero Pepe está en estado de gracia. Es un líder en todos los sentidos. Junto a Ramos, no les dejó ni respirar. El gol de Pepe es el broche a un curso espectacular. Pepenbauer está que se sale...
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Cantera. En la tarde de ayer pasé por el Bar Sanz, en el corazón de San Blas, donde está la Peña Cantera Blanca. Gente fiel al escudo que ama a los chavales de La Fábrica. Por eso me acordé de ellos cuando vi que los laterales del Madrid eran Carvajal y Nacho. Portentosos los dos. Y luego llegó el gol de Morata (su quinto en Liga). La cantera del Madrid es la caña. Y que yo sepa, los fichajes se hacen con transparencia...
Euforia vikinga. Disfrutó con este importante triunfo Abraham Ortega, un niño de cinco añitos que siempre lleva la equipación del Madrid y que vio el 0-4 en su Habana natal junto a su mamá Noemí. En las gradas de Anoeta gozó mi amigo Gabi ‘Teletipo’, que viajó con su novia ratificando su condición de talismán. No me olvido de Charly, el croata más vikingo del mundo que vive en Gran Canaria. ¡Os quiero!



