El Valencia no es tendencia

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El Valencia se ha ‘tuiterizado’ en exceso. Habita para demasiadas cosas en la red, un escenario tan real como ficticio, con el que llegamos a todo y sin embargo no estamos en nada. El fútbol, desde luego, está y forma parte activa de las redes sociales, pero no se hacen goles con un hashtag ni se ganan partidos por ser Trend Topic. Tampoco hace falta recordarle a los aficionados su sentimiento cada dos por tres. Lo saben, lo sufren. El fútbol es mucho más complejo de entender que eso y al mismo tiempo mucho más sencillo. Su grandeza quizás reside en que nació con 14 reglas y en más de un siglo apenas se han retocado. Y ahí está. Ahí sigue. Nada que ver con el ritmo frenético y efímero de los 140 caracteres. Y me encanta Twitter, que conste. Pero más el fútbol.
Al Valencia este año le ha faltado la esencia del balón. Su sencillez. Se ha estado en ocasiones más al quite de lo que cantan (escriben) los pájaros que del gallinero. Más pendiente de lo que pasa fuera que dentro del campo. Y la trascendencia de la venta en el futuro no quita la importancia de los partidos en el presente. Porque esto es fútbol, como decía Valdano: “La cosa más importante entre las menos importantes”. Por ello no entiendo, por ejemplo, que ayer Amadeo Salvo subiera a Paterna para explicarle a Rufete algo (fuera poco o mucho) sobre el proceso de venta, para que luego el mánager se lo traslade a Pizzi y éste al vestuario. Tras tirar la Liga en marzo y a tres días del Basilea, ¿de verdad hay que hablar con los futbolistas de ofertas vinculantes?



