Este Rayo es perseguir el gol con 5-0

Maite Martín
Redactora de la Sección de Fútbol
Redactora de fútbol del Diario AS desde 2007 y licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. El fútbol modesto y las historias que esconde son su pasión. Por eso el Rayo la atrapó y el deporte paralímpico la enamoró.
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El Rayo no se empequeñeció en el Bernabéu. Salió a tutear al Real Madrid, con la seguridad que le daba el triunfo ante Osasuna y la osadía de no tener nada que perder. Trece puntos de los últimos quince en juego le han hecho respirar lejos del descenso. Los franjirrojos llegaban dispuestos a dar la sorpresa, aunque reservando algunas piezas maestras para el partido ante el Celta, como el apercibido Gálvez. Borja López le relevó, estrenándose así en el equipo al que llegó en invierno, superando el examen con nota. Ese descaro propició que Saúl, Viera o Larrivey dosificaran los sustos en una película con final previsible.

La afición también respondió. Llovía como aquel 21 de enero de 1996 y para muchos era un presagio de que Paco podía obrar el milagro. Casi mil seguidores vallecanos asaltaron el coliseo madridista y sus cánticos tronaban en el estadio mientras caían las gotas y goles a partes iguales. “No me importa nada que nunca ganes nada, para nosotros la franja es sagrada”, rezaba un tifo. Ser del Rayo no pasa por esperar una gesta ante un grande, sino por defender un estilo, un escudo, un barrio. Un sentimiento capaz de hacer que se busque un gol, pese a un 5-0 en contra y con diez hombres sobre el césped. Ser del Rayo era acostarse orgulloso ayer.

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