Decidió el ojo de Clos

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Derbi apasionante, con polémica, que dignifica al Espanyol, orgullo de su gente en el día más especial del año. Cataluña es más que un club y ayer esa maravillosa minoría vestida de blanquiazul demostró que el Barça se la tiene que tomar muy en serio, porque la desigualdad institucional se torna en (cierta) igualdad sobre el césped y la grada. “Alves, esto sí es una afición”, rezaba una pancarta. Los pericos son menos pero más ruidosos, lo viven, y eso engancha a cualquiera...
La diferencia estuvo en las áreas. Pizzi erró —como Neymar—, pero ese 1-0 que merecieron unos pericos enchufados, jugando con intensidad aguirrística y neutralizando a Messi con inteligencia, tuvo que llegar en un penalti de Mascherano a Javi López que Clos Gómez pasa por alto. Al margen de pobres, desafortunados. La grada rugió como nunca y cantó aquello de Villarato con entusiasmo. Muchos detalles perdidos en un derbi que decidió el ojo de Clos.



