Ahora toca tener algo de paciencia

Raúl Romojaro
Redacción de AS
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Afrontamos el segundo episodio de esta Fórmula 1 de la revolución tecnológica casi con más dudas que cuando arrancó hace dos semanas en Australia. Es posible que el domingo, tras la carrera de Sepang, dispongamos de algunos argumentos más para intentar adivinar por dónde van los tiros, pero creo que seguirá siendo pronto para hacer valoraciones con un mínimo de fundamento. Hay que darle tiempo al tiempo, dejar que las escuderías y los proveedores de motores, incluso los pilotos, le tomen el pulso a tanto cambio. Debemos permitirles trabajar más allá de lo que han podido en los pocos test de pretemporada que autoriza el reglamento y cuando las novedades empiecen a asentarse, opinar con más criterio y experiencias.

Sin duda que es preocupante que a muchísimos aficionados no les gustara lo que vieron en Albert Park. Ellos son esenciales en un negocio que se basa en un interés planetario y en las audiencias de televisión. Pero por ese mismo motivo creo que podemos estar tranquilos. Me explico. Darle la vuelta a la normativa tiene sus inconvenientes, muchas complicaciones que exigen de este período de transición del que hablamos, pero no me cabe duda de que si las cosas no terminan de funcionar llegarán cambios. Tampoco será fácil porque a unos les irá mejor que a otros, pero nadie en su sano juicio liquidaría a la gallina de los huevos de oro si su supervivencia es posible. Pedir paciencia es lo que menos apetece hablando de deporte, pero pienso que es lo que toca ahora...

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