El Granada, un bocado indigesto
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El Granada de esta noche se puede convertir en un rival peligroso. Si entra bien en el partido, si encaja las primeras embestidas y se acomoda al ritmo y al escenario, tiene armas suficientes para poner al Atlético de Madrid en un compromiso. Aun sin Piti, que se vuelve a perder un choque por la lesión muscular que arrastra, llega pletórico de confianza tras haber encadenado la mejor secuencia de resultados de la temporada (ha sumado 7 de los últimos 9 puntos en juego) y lo ha hecho bajo presión, cuando sudan las manos, el corazón se dispara y es mucho más natural jugar a no perder que a ganar.
Sin embargo, los últimos buenos resultados y su reciente y esperada solidez en casa no son producto de la casualidad sino del trabajo y la convicción a partir de una idea que ha ido evolucionado durante meses y que ahora ha alcanzado su cénit. El 4-3-3 de Alcaraz funciona, su fútbol es celebrado en el concierto nacional y presenta a un equipo que ocupa bien los espacios, solidario en el esfuerzo, con carácter y con la suficiente personalidad y calidad como para crecer en ataque a partir de la posesión del balón. Si el Atlético tiene el día, puede ganar y hasta golear; si no lo tiene, el Granada es un bocado indigesto, de los que provocan dolor de barriga. Y arriba, El Arabi y Brahimi son capaces de provocar pesadillas. Avisados quedan.



