Lanzados hacia el título
La genial maniobra de Marcelo en el 2-0 refleja el espléndido estado de salud futbolística de este Madrid que acumula 29 partidos sin perder. El Barça se derrumba en Valladolid y el Madrid golea sin despeinarse al Levante. ¡¡¡Megalíderes!!!


Que siga la fiesta. La familia de Ancelotti (lo es con todos los honores, antes sólo era un gran equipo) sigue acumulando méritos para terminar el curso con la soñada matrícula de honor (¡Triple Corona a la vista!). Me gustaría investigar qué tipo de turrón comieron los jugadores en el parón navideño. A diferencia de otros años, esta vez regresaron enchufados como si la temporada acabase de empezar. En defensa nadie hace concesiones, los laterales se convierten en dos extremos top (Carvajal y Marcelo impresionan), en la medular la Santísima Trinidad funciona como un reloj suizo de lujo MXD (Modric-Xabi-Di María), arriba Benzema sigue disfrutando de su gran momento, Bale continúa con su reciclaje para integrarse por completo a su nueva vida futbolística y Cristiano... Esto merece un párrafo para él solito.
Cristiano, cabeza de oro. Como dijo Valdano en el Carrusel, “a pesar de saltar entre dos centrales es capaz de darle con la frente y no con el parietal, con la dificultad que ello conlleva”. Dicho más directo y en lenguaje de la calle: “¡Vaya pedazo de cabezazo que ha dado Supermán!”. Sólo hemos visto a Santillana y a Zamorano volar así en el Bernabéu. De sus 239 goles de blanco, el Apolo de Funchal ha logrado 28 con su poderosa cabeza. El de ayer lo recordará el espléndido Keylor Navas mucho tiempo. El costarricense, que es junto a Courtois el portero del mundo con más futuro a corto plazo, llegó a tocar el esférico. Pero Cristiano percute con la frente como si fuese un directo a la mandíbula. Se distancia en el Pichichi (24), dejando tres goles atrás a Diego Costa, a ocho a Alexis y a nueve a Griezmann, Benzema... ¡Y Messi! Leo, quién te ha visto y quién te ve. Cristiano es el REY.
Levante, sin ataque. En la visita al dentista, como definió Caparrós su partido en el Camp Nou en el arranque de la Liga, el equipo granota adoleció de ambición para intentar siquiera inquietar a Diego López. Barral fue un islote en una fortaleza protegida por Ramos (¡jugará el Clásico, bien!) y Varane, que sufrió una entrada brutal del austriaco Ivanschitz que merecía la roja directa. Iglesias Villanueva no le sacó ni la amarilla... En la segunda parte, el referee tuvo mala conciencia y expulsó a David Navarro. Una roja con carácter retroactivo por el violento codazo al portugués de hace un año que para Muñiz no mereció ni la sanción de la falta... El Bernabéu se lo recordó cuando Navarro se fue camino del túnel de vestuarios. Mi admirado Caparrós se tocó la cara, igual que Cristiano en San Mamés. ¿Le meterán dos partidos por el gesto como al Balón de Oro?
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Carvajal, qué susto. Dani hizo otro partidazo por la banda derecha, como nos tiene acostumbrados. Pero cuando pareció romperse, nos crujió el corazón. Con Arbeloa lesionado para tres semanas, la falta de Carvajal nos dejaba huérfanos en ese puesto (en La Rosaleda ni siquiera Ramos, sancionado, podrá echar una mano en ese puesto). Pero Carvajal es de roca y fijo que en tres días está perfecto de chapa y pintura.
Euforia vikinga. El Barça se desangra y ya no le vemos casi ni por el retrovisor. El Atleti sigue a tres puntos. Este título irá por mi amigo Miguel de Cuéllar (Segovia), que lo celebrará desde el cielo. Y aquí preparan su alirón el trompetista Manuel y toda la familia Blanco, cuyo apellido les delata para bien. También va por Antonio Esteban (¡viva la Peña de Alameda de Osuna!) y Frasquito y su Peña Cibeles. Qué felices somos.



