El peor partido del curso
Sólo presentó el Barça anoche agujeros negros en Anoeta. El peor equipo de la temporada, el peor alineado, el más decepcionante. Y el más goleado. Una pesadilla de partido que apea además al Barcelona del liderato de la Liga.

Martino jugó con fuego. Pues tiene razón Manu Carreño: el peor partido de la temporada del Barça. El equipo mostró todos sus agujeros negros, incluido el más señalado por todos, el que abrió Martino con una alineación que desafiaba la inteligencia y ponía al equipo a merced de las casualidades. Cuando se deja todo el azar del ingenio, en fútbol y en cualquier cosa, la vida te juega malas pasadas. Y Martino jugó con fuego haciendo lo contrario que marca la razón barcelonista. Sólo si tienes una fe ciega en ti mismo, como entrenador, dejas de creer en gente como Xavi.
El banquillo. Creo que la expulsión de Martino es la expresión azarosa de lo que pensaron muchos aficionados: ¿qué hace ese hombre en ese sitio si no sabe ver el partido? El acta arbitral dice otra cosa, pero el influjo del pensamiento de muchos de los que juzgaron (y juzgamos) que esa alineación era un desafío innecesario, creemos que la expulsión dio la razón a los forofos: Martino merecía un castigo, y no sólo se lo dio el árbitro sino que se lo ha dado el resultado.
La mirada de Xavi. No jugó, pero Xavi fue fundamental en este partido horroroso del Barça para saber, por ausencia, lo que vale. Él es capaz, con Iniesta y con Messi, de darle la vuelta a una sinrazón como la que se puso en juego en cuanto el Barça ocupó su sitio en Anoeta. Pero no estaba, en su lugar había un agujero, que a veces lo ocupaba Song, y Song no tiene la estatura estética que merece el Barça cuando no tiene segura su situación en la cancha. Sólo un artista de la categoría de Xavi puede torcer hacia la belleza un desastre como este. Y la belleza estuvo ausente. La mirada de Xavi viendo jugar a los suyos fue la expresión más grave de lo que pasó por la mente de los que vimos zozobrar al equipo que venció al Manchester City en su ciudad.
La belleza tachada. No hubo belleza, está claro, se la quedó toda (junto con la pasión) la Real Sociedad. Desde hace décadas la estética es parte de la eficacia azulgrana. La grande belleza, como esa película que ahora ven todos. Pero Martino eligió una deriva que sólo se puede explicar por la ignorancia de la razón de la historia; sólo si no sabes cuál es la razón del estilo azulgrana renuncias a él.
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La escalera. Decía Cortázar que las escaleras se hicieron para bajar. Desde hace unas semanas el Barça decidió subir la escalera, y alcanzó en Manchester la esperanza en una recuperación que todos celebramos como el fin de la oscuridad. Ayer bajó la escalera. No fue Martino el único que descendió tantos peldaños que terminó fuera del campo. Fueron todos los jugadores en algún momento.
El ausente que estaba. Hubo un ausente, Xavi, pero hubo un ausente presente, el joven Neymar. Lo que está sucediendo con él es grave; creo que lo que suceda en el campo también lo sea es muy preocupante para la integridad estética del Barça, que es, como ya decimos, su razón de ser. Neymar es un elemento fundamental en esa delantera, porque airea las ocurrencias geniales de Messi, distrae a los defensas contrarios, pone al equipo en situación de ser peligroso por dos zonas. Pues anoche no hizo nada de eso, ni Messi hizo otra cosa que marcar el gol de la esperanza. Cuando acabó el partido yo pensé que vivía dentro de una pesadilla. Ignoro si los que jugaron sintieron que ese era el sufrimiento de los que no cobramos ni un duro por padecer estas pesadillas.




