Como siempre, muy fiables

Guillem Balagué
Actualizado a

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El Barcelona le hizo creer al City que dejaban la resolución de la eliminatoria para el partido de vuelta. Con una posesión blaugrana conservadora en la primera parte que recordaba a España en el Mundial, parecía indicarles a sus rivales que bueno, para qué pelearse si aún quedaba el partido de vuelta. El City cayó en la trampa, hipnotizado por la lentitud y pocos movimientos del balón de los catalanes. ¿Fueron los ingleses demasiado tímidos? ¿O la posesión certera y rítmica, ante la cual el City no podia meter ni la pierna? Seguramente un poco de todo, pero cuando salió Nasri, y con el partido torcido para los locales, los de Pellegrini se dejaron engañar un poco menos. Apretaron más, chocaron más, sacaron una vena más agresiva. Duró poco, fue un espejismo y era demasiado tarde. Con un gol a favor y la posesión eterna, el Barcelona cedió alguna medio ocasión pero sabía que tenía el control del partido y el guión escrito.

Al City le faltó convicción, agresividad bien entendida, le sobró respeto. Así no se le juega al Barcelona. Los culés, como siempre, fueron competitivos, aunque tuvieron que esperar a una genialidad de Iniesta para abrir el marcador (todavía ganan quizá demasiado a menudo gracias a una acción individual más que al trabajo ofensivo coral). Dejaron pocas dudas. Son una máquina de vencer aunque ya no encanten. Primer gran obstáculo europeo sorteado. Cuando huelen gloria, mejor no apostar contra los del Tata Martino.

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