El twitter

Antes de borrar un tuit hay que chupar un boli cien veces

Santi Giménez
Subdirector de AS
Nació en Barcelona en 1968. Estudió Ciencias de la Información y Filosofía. En 1988 entró a trabajar en la revista Barcelona Olímpica, en 1990 en el diario Las Noticias. Tras cerrar ambos medios se incorporó al Diario de Barcelona en 1990, que no cerró hasta 1994. En 1994 entró en SPORT. Se incorporó al Diario AS en 2010, donde es Subdirector.
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Es paella. Twitter deja huella. Ya puedes borrar lo que has escrito, que siempre queda. Y si lo borras, encima, quedas mal. Fatal. La Red te marca porque, como me dijo un sabio, “si parece paella, huele a paella y sabe a paella, probablemente sea paella”. Es decir, que si Toni Freixa (@tonifreixa), todavía portavoz del Barcelona, colgó un tuit al final del partido del Barça contra la Real Sociedad en el que criticaba el juego del equipo, lo peor que podía hacer era borrarlo en cuanto recibiera los primeros y justificados reproches. Podía matizarlo, corregirlo, decir que le había dejado el móvil a David Bisbal..., no sé, alguna bola. Nadie puede dar clases de excusas a esta junta (son catedráticos en la materia), pero el ejercicio de torpeza del pollopera del palco tras el partido ante los donostiarras quedará para la posteridad. Era paella.

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Frase del año. Los teóricos en Redes Sociales aconsejan, en Primero de Twitter, que “antes de escribir un mensaje hay que contar hasta diez”. Gracias a la torpeza de Freixa hemos llegado a la conclusión de que antes de borrarlo, hay que contar mucho más. Parafraseando a Raül Sanllehí, director de fútbol del Barcelona, (el que explicó los números de Neymar) y autor de la antológica frase: “Esto se tiene que hacer científicamente, no chupando un boli”, llegamos a la conclusión de que al portavoz le faltó algo que chupar antes de borrar su tuit. Fue peor el remedio que la enfermedad.

‘Un planchazo’. Si borrar un tuit es pegarse un tiro en un pie, tratar de que se olvide el planchazo pasando a otro tema en la conversación emulando al típico torpe que da el pésame en un entierro a la persona equivocada, ya es directamente patético. El problema del Barça no es el portavoz, pero por su figura se explican muchas cosas. Un repaso a su perfil en las Redes Sociales da muchas pistas sobre la salida de Rosell. Parece paella. Es paella.

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