De récord en récord
Ocho partidos sin encajar un gol (registro histórico en los 112 años del club), Iker superando el récord de Buyo, en semifinales de Copa sin sufrir... El Espanyol no dio guerra y Ancelotti respira feliz. Su equipo sigue lanzado. Esto pinta muy bien.


Un enero mágico. Recapitulemos. Desde que empezó el año 2014, el Madrid ha encadenado nueve triunfos consecutivos. Sin fallo. Y sin ningún gol encajado. 1-0 al PSG (un amistoso con rango de Champions), 2-0 Y 0-2 a Osasuna, 1-0 al Espanyol (¡tres veces!), 5-0 al Betis, 3-0 al Celta y 2-0 al Granada. Los turrones han sentado estupendamente al Madrid. Y a Ancelotti, que cada vez me convence más. Va alcanzando los objetivos sin hacer ruido, sin darse autobombo, sin sacar pecho. Carletto ha optado por unir a la plantilla como si fuese una familia. Claro que hay broncas (fue sonada la de anoche entre dos hermanos como Xabi Alonso y Arbeloa), pero él tira de mano izquierda y sensibilidad para unir ambiciones y criterios en torno al mismo rumbo. Con Ancelotti, los jugadores se sienten protegidos. De hecho, han valorado su capacidad para variar el esquema de la pizarra hasta dar con el dibujo ideal, ese 4-3-3 que ha blindado la portería, más segura que el Museo de El Prado. Como quién no quiere la cosa, este proyecto navega viento en popa y a toda vela. Primer semifinalista de la Copa del Rey, a un puntito del liderato en Liga y claro favorito para eliminar al Schalke en la ronda de octavos de Champions. Y encima los canteranos van sintiéndose valorados y queridos. Ayer, Ancelotti dispuso un once con ocho españoles (sólo Cristiano, Di María y Coentrao no nacieron en nuestros dominios). Carlo cuida la identidad de la manada. Bien, míster.
Capitán Casillas. Su anómala situación en la Liga no le ha descentrado ni un milímetro. Iker ha sido capaz, después de quince años en el Bernabéu, de alcanzar el mejor registro de imbatibilidad de su carrera profesional. 682 minutos manteniendo la virginidad de sus redes. Es verdad que anoche el Espanyol no le puso en aprietos el récord, pero por si acaso le sacó al colombiano Córdoba otro mano a mano a pesar de que habían pitado fuera de juego. Por alto se impuso con autoridad. La grada volvió a gritar “¡Iker, Iker!”. Una pena que el club no tuviese la sensibilidad de anunciar el récord en los videomarcadores. En la NBA estas cosas se cuidan. Menos mal que Casillas ya está curado de espanto...
Jesé, Nacho... La remesa de talentos que nos dejó Toril en su Castilla sigue dando grandeza y empaque el primer equipo. Jesé volvió a derribar la puerta. Pero no a patadas, sino con un control de pecho excepcional (el pase largo de Xabi Alonso fue para enmarcar) y un remate el primer palo que superó al insuperable Kiko Casilla (sin ‘s’ para evitar malentendidos). Y Nacho (hermano del perico Álex) estuvo máquina total formando pareja con Ramos. La cantera del Madrid es la mejor.
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La ‘Madriditis’. Decía ayer el Tata Martino que no sabe lo qué significa la palabra ‘madriditis’. Es curioso porque él debutó en esa plaza propagandística culé en verano, cuando dijo que era “una vergüenza mundial el precio de Bale”. Ahora que sabemos que la operación Neymar ha sido más costosa (dimisión de Rosell incluida), ardo en deseos de escucharle su opinión al respecto... Míster, medítelo.
La revancha. Mis amigos Christian Paredes, de la Peña Sur de California, los de las peñas Alfoz y Foramontanos (Cantabria) y el doctor José Manuel Velasco (el más vikingo del 12 de Octubre) me dicen que les apetece una semifinal con el Atleti. Sabor a revancha. Pero primero, tenemos partidazo en San Mamés. ¡Arde la Liga!



