La carrera de las grandes incertidumbres

Raúl Romojaro
Redacción de AS
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En el deporte hay pocas certezas. En las carreras, menos. Y en el Dakar, diría que ninguna. Es parte de la grandeza de la competición, que nadie pueda dar nada por hecho hasta que realmente lo está. La historia aparece repleta de ejemplos de lo que pudo haber sido y no fue, así que creo que esta edición 2014 de la prueba desértica está todo menos decidida. Podría parecer que es así por la ventaja de la que disfrutan los líderes, aunque ellos son los primeros que saben bien que de ningún modo es así. Roma y Coma son veteranos en esta aventura y han sufrido la dureza que la caracteriza en su propia piel en más de una ocasión. Sin ir más lejos, este mismo año hemos visto cómo un piloto feliz una jornada veía esfumarse sus opciones a la siguiente. Así, de golpe, por un capricho del destino, ése que nadie puede controlar ni predecir.

Los organizadores de este Dakar, además, están cumpliendo su palabra y han planteado un recorrido más duro que nunca en Sudamérica. Algunos dicen que comparable incluso a las complicaciones de África, como avalan las cifras de abandonos en todas las categorías. No se puede asegurar qué nos espera en la semana de competición que aún resta, incluyendo ese periplo desconocido de los motoristas por Bolivia. Así que yo, personalmente, no me atrevería a descartar todavía a ninguno de los grandes favoritos, incluso a algunos de los que ya parecen estar demasiado lejos de los que mandan. Aquí los errores no se pagan con segundos, una buena minutada le puede caer al más pintado a las primeras de cambio. Así que sigamos disfrutando de este desafío de grandes incertidumbres…

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