Amante de la guitarra y de ‘Metallica’

Ángel Cruz
Actualizado a

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Aparte de disfrutar practicando el triatlón y de llevarse títulos mundiales (tiene tres) o medallas olímpicas (una de plata, en Londres 2012), a Javier Gómez Noya le gustan otras muchas cosas. Por ejemplo, su ideal de vida, deporte al margen, podría ser, según su propia confesión, descansar en Isla Mauricio, escuchar a Metallica, tocar la guitarra con sus amigos, leer Los Pilares de la Tierra (de Ken Follett) o ver esa maravilla de película, dureza incluida, que es La Vida es Bella (de Roberto Benigni). Si estuviera en Pontevedra, donde vive, comería la lasaña que cocina su madre, o tortilla de patatas. Y bebería vino con moderación. (¿Albariño, Ribeiro...?).

Sus padres emigraron a Basilea (Suiza) y allí nació, aunque a los tres meses ya gateaba por El Ferrol. Comenzó a jugar al fútbol, pero dejó este deporte para dedicarse a la natación. Nunca ha sido muy amante del balompié. Y de la natación, como extensión casi natural, pasó al triatlón, disciplina que añade a la especialidad acuática el ciclismo y la carrera a pie. Y está en la cima, a pesar de una valvuloplastia aórtica congénita que algunos médicos consideraron incompatible con el deporte de élite. Se ve que no tenían razón, porque ahí está, en lo más alto.

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