Alberto Puig no es el malo de ninguna película...
Noticias relacionadas
Alberto Puig tiene un carácter muy especial, quizá más difícil que el de otros. Hace tiempo que no trato con él (quizá por ese motivo), pero le conozco desde hace más de veinte años y su época mundialista coincidió con la mía como enviado especial a los grandes premios, así que creo que alguna referencia sí que tengo sobre una personalidad compleja. Viene todo esto a cuento porque he detectado cierta tendencia a atacarle justo después de conocerse su distanciamiento de Dani Pedrosa, como si él fuera el malo de una película. Pues no, Puig no es el malo de ninguna película, más bien lo contrario... Descubrió a un chaval que a punto estuvo de quedarse en su casa de no ser por su intervención, le ayudó, le llevó al Mundial, le enseñó todo cuanto sabe (que no es poco) y le hizo campeón del mundo, por tres veces nada menos, lo que ni él mismo pudo lograr...
Ha llegado, sin embargo, el momento de una nueva etapa para ambos. No se trata de una ruptura, más bien diría que es la evolución natural de una relación quizá agotada en ciertos términos. Les pasa hasta a los matrimonios, así que imagínense a los demás... Puig ha sufrido como sólo él sabe las secuelas de su terrible caída de Le Mans 95 (nunca olvidaré aquel sábado maldito), que no han sido suficientes para alejarle de su pupilo; pero quizá ahora le toca descansar un poco, levantar el pie del acelerador y disfrutar de todo aquello que la vida ofrece más allá de las carreras. Pedrosa, por su parte, ha crecido y se encuentra en una encrucijada de su trayectoria que necesita resolver con éxito a la mayor brevedad, así que es lícito y comprensible buscar algún revulsivo que pueda ayudarle. Nada más que eso, no criminalicemos sin sentido a nadie...




