Real Madrid 4 - Galatasaray 1 | La contracrónica

También jugó Cristiano

Palmó el Barça, palmó la Real, empató el Atleti... Pero el Madrid, pese a jugar más de una hora con diez, salvó el honor del fútbol español con una goleada reconfortante. Isco puso la guinda. A octavos por la puerta grande. ¡Hala Madrid!

Las peñas de Barajas y La Clásica se vieron secundadas por miles de aficionados con un tifo que ponía: ‘Balón de Oro CristianOROnaldo’.
Tomás Roncero
Subdirector de Diario AS
Nació en Villarrubia de los Ojos en 1965. Subdirector de AS, colaborador del Carrusel y El Larguero y tertuliano de El Chiringuito. Cubrió los Juegos de Barcelona 92 y Atlanta 96, y los Mundiales de Italia 90, EE UU 94 y Francia 98. Autor de cuatro libros: Quinta del Buitre, El Gran Partido, Hala Madrid y Eso no estaba en mi libro del Real Madrid.
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Afición de oro. Doy las gracias a los 67.728 vikingos que desafiaron al frío perruno y a la falta de interés general que tenía el partido con los turcos. Sin emoción clasificatoria (los octavos estaban ya masticados), con Cristiano en su palco privado (en su cuenta de Twitter tuvo el detallazo de agradecérselo a la afición) y el mariscal Xabi Alonso en el banquillo, era difícil imaginar una noche mágica. Pero la afición del Madrid nunca falla. Las pancartas reivindicativas y las caretas de Cristiano aparecieron sólo cuando procedía, con respeto a la historia. No en el minuto 7, porque ése es Territorio Juanito y ahí pocas bromas. Pero sí en el 77, en un doble homenaje a Cristiano, el verdadero Balón de Oro del año 2013. El Comandante sonrió desde su jaula de cristal, mordiéndose las uñas por la rabia de no poder ayudar a sus compañeros abajo, en el pasto, donde él se siente persona. Sólo falló en la fiesta el Fondo Sur. Los Ultras deben arreglar sus diferencias porque su silencio deja el Bernabéu con una falta de tensión ambiental que perjudica al equipo. Ese fondo no puede estar vacío. Este sábado, ante el Valladolid de JIM, saldremos de dudas.

Efecto Arbeloa. A sus casi 31 años (los cumplirá el 17 de enero), Arbeloa está en plena fase de madurez. Personal y futbolística. En una noche propicia para los cuchillos largos, el salmantino sacó la brújula de la honradez en un segundo tiempo para enmarcar. Metió un buen gol (ya lo hizo con el Ajax en Ámsterdam y con el Atleti en un derbi en La Castellana). Fue el asistente de Di María en el 3-1 y fue objeto de un penalti claro que el escocés Collum convirtió en una amarilla tan absurda como injusta. Alvarito lucha por sobrevivir ante la feroz competencia de Carvajal (máquina total) y de Marcelo. Me encanta que se resista a entregar la cuchara. Ese es el espíritu del Madrid de siempre. Y le honra su petición pública al presidente para que renueve a Xabi, El Profesor. El club debe anunciar cuanto antes la buena nueva.

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San Iker. Su vuelo sin motor para evitar el golazo de Drogba de cabeza se suma a su espléndida trayectoria en esta Champions. Nada ni nadie le saca de sus casillas. Sabe que está disfrutando de su última bala. Pero es de plata y se llama 9+1. El Bernabéu coreó su nombre. El fútbol sigue teniendo memoria.

El futuro. El Madrid de Ancelotti lleva 26 goles en los últimos seis partidos, a más de cuatro de promedio. Una barbaridad que refleja que el equipo ha dejado de conducir en dirección prohibida. Me trasladan su optimismo Paquito y Amparo, de Paiporta (Valencia), Manolo de Picaña, Juan Antonio Cobos (el sábado le dan la insignia de oro por sus 50 años de socio), Jaime de la Peña Abarán (Murcia), Los Palacios y Villafranca (Sevilla) y Alcalá del Valle (Cádiz). Y ánimo a María José. Feliciano disfrutó del 4-1 desde arriba...

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