Con diez, cuatro goles y 52% de posesión
El Madrid se sobrepuso a la roja de Ramos y a la baja de Cristiano.
Cuando en el 26’ vio la tarjeta roja Sergio Ramos, el Madrid se encontró ante dos problemas: jugar una hora con diez y hacerlo sin Cristiano Ronaldo. Ancelotti prescindió de Jesé y metió a Nacho de central. Al equipo blanco le tocaba jugar con astucia, administrando el esfuerzo y aplicarse tácticamente. Bale abrió el marcador con un zapatazo Knuckleball (traslación de la pelota sin rotación) que le hizo ‘cazar mariposas al guardameta’ Eray. Pero el inmediato empate parecía otra vuelta de tuerca en un partido cuesta arriba.
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Sin embargo, el Madrid creció lentamente, a buen ritmo invadió al Galata, lo rodeó, lo desarboló tácticamente y fue marcando goles por goteo. Con Xabi Alonso en el campo se vino arriba el equipo y sobre todo Arbeloa, que fue una flecha por su carril.
Así, los blancos ganaron en posesión (52%), en jugadas (126 a 115) y remataron ocho veces a portería. Victoria seria y bien construida.



