Interesante reto de la eficiencia
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Los motores de ocho cilindros ya son historia en la Fórmula 1. Los V8 tomaron el relevo de los poderosos V10 en 2007 (aunque ya convivieron en 2006) y siete años después dejarán paso a los revolucionarios V6 de sólo 1,6 litros con tecnología turbo. El deporte no hace sino seguir los pasos de la industria de la que se alimenta, que encuentra su última tendencia en lo que se denomina downsizing. Lo podríamos traducir como reducción de tamaño, de talla, y se resume en algo tan simple, pero complejo a la vez, como disminuir el cubicaje de los propulsores buscando la máxima eficiencia (menores consumos y emisiones contaminantes por tanto), aunque sin renunciar a un rendimiento óptimo, al nivel de los grupos propulsores que se sustituyen.
Siempre he compartido la filosofía de que la F-1 debe ser la máxima expresión de la ingeniería automovilística. Conceptos como potencia o prestaciones llevados a un nivel superior, como referencia de los límites en una industria tan dinámica como la del automóvil. También es cierto que no se puede perder de vista la realidad del mercado, de esos coches que las marcas tienen que vender para poder seguir investigando… y compitiendo. Y ahora, nos guste o no, el camino a seguir es éste de la eficiencia, así que me parece interesante que los genios de los grandes premios pongan su talento a disposición de semejante desafío. Creo que a partir de 2014 vamos a disfrutar de un campeonato interesante, con certeza en lo mecánico y ojalá que de su mano también en lo deportivo.




