Iker revivió ayer su gran día
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Era el de anoche un partido para tirar de recuerdos, no tanto para jugar al fútbol, lo que se pudo apreciar en los largos noventa minutos de juego. Mientras los futbolistas españoles iban rememorando aquí y allá lo que pasó aquel día se iban olvidando de lo que tenían enfrente. No debía ser fácil concentrarse en un partido después de tres noches de avión, el polémico amistoso de Guinea Ecuatorial y la oposición de Sudáfrica, que terminó ganando el partido. Al fin y al cabo sus recuerdos eran otros, recuerdos de anfitrión que consumen menos energía. De entre todos los que pueden presumir de protagonizar aquel fabuloso día destaca Iker. El hombre que dejó la imagen para la posteridad al levantar la Copa, y el que hizo aquellas “paradas de mundial”; así las calificó Mourinho a la vuelta de una gala de Balón de Oro, junto Iker y Cristiano.
Eran otros tiempos. Los que han pasado desde el 10 de julio de 2010 al tormentoso año 2013 de Iker. Todo lo vivido estas horas en Johannesburgo le habrá servido para aparcar su día a día, afanado en rebobinar aquello que celebró. A Lu Martín, en una entrevista en El País, le comentó que le daba rabia no acordarse de algunas imágenes, aunque en la memoria conserva otras: la ocasión previa de Villa, lo descolocados que estaban sus compañeros en el ataque que acabó en el gol de Iniesta, y la seguridad de que a ocho minutos del final —incluido el descuento— aquello ya no se escapaba. De vuelta a casa las imágenes de Iker son otras. La suplencia en la Liga y las dudas sobre su futuro en el Real Madrid son su día a día, entre el que se coló el de anoche, que era un homenaje a su memoria. Una noche en la que él fue gran protagonista.




