Romojaro

Deportistas que se juegan la vida

Raúl Romojaro
Madrid Actualizado a

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De cuando en cuando, lamentablemente, una tragedia convulsiona el mundo del motor. Esta vez ha sido Kurt Caselli quien se ha dejado la vida persiguiendo un sueño, el mejor especialista de raids de Estados Unidos que descontaba los días que le quedaban para comenzar un nuevo Dakar, mientras cogía forma compitiendo en otra prueba legendaria, la Baja 1000, que ha truncado todos sus planes. En algunos países anglosajones, muy dados a este tipo de advertencias, es habitual encontrar en los circuitos avisos con la leyenda ‘Motorsport is dangerous’ (el deporte del motor es peligroso), un recordatorio que puede parecer gratuito pero que, en ocasiones, pasamos por alto. Hasta que la desgracia de una muerte nos sacude con brutalidad…

A menudo trivializamos con el rendimiento de uno u otro piloto, con los resultados de una competición, con los errores que se comenten en la pista… Tiene su sentido porque, a fin de cuentas, el deporte es algo lúdico, un entretenimiento para los espectadores que tampoco tienen necesidad de plantearse reflexiones más profundas que la propia diversión. Sin embargo, en las disciplinas del motor (como en algunas otras), el riesgo inherente a su propia práctica sí que debe ser tenido en cuenta, es algo más trascendental de lo que casi siempre somos capaces de asumir. Pensamos que todo está bajo control, que difícilmente ocurrirá algo grave, que no es cuestión de dramatizar… pero no es así. Por eso todos los pilotos, del primero al último, de los campeones a los anónimos, merecen el mayor de nuestro respeto. Yo al menos se lo profeso, al igual que a la memoria de Caselli. Descanse en paz.

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