Competencia pura para Gerard Piqué
De la nómina de cuatro centrales que dispone Martino, aparentemente sólo Piqué debería tener el puesto garantizado. Con planta, oficio, galones y experiencia, Gerard estaría llamado a ser el mejor zaguero del mundo si hubiese mantenido el nivel mostrado en 2009, cuando Guardiola consiguió dar cuerpo a su mejor versión que acabó con el Barça de los seis títulos. Pero no. Algo pasó que aquel finísimo estilo particular de Piqué que acabó yéndose con el paso de las temporadas, cumplimentando, eso sí, actuaciones sobresalientes con momentos que invitaban a la verdadera preocupación.
De ahí que la aparición de Marc Bartra sólo puede ser buena. La lectura es positiva y el momento, excelente. Al Tata le costó darle bola, más o menos como a Vilanova. Tener la garra de Puyol, la velocidad de Mascherano o el don de Piqué puede complicar mucho la elección, pero al capitán se le acumulan más los años que las operaciones, al Jefecito se le sigue castigando por la espalda y a Piqué, si no le pone el partido, no tira. Así que Bartra cae de pie, demostrando una infinita paciencia y la seguridad de que con calma llegará su gran momento.




