La tragedia deportiva que vivió Cesc y ahora repite Messi
El calvario de Cesc. Cuando Fàbregas hablaba el domingo de Leo Messi (“tiene que parar y cuidarse”) se le debió venir a la cabeza el año y medio que él pasó en el Arsenal y que detuvo drásticamente su progresión hace tres años. En los pasillos de la ciudad deportiva de Colney se recuerda todavía a un Cesc con la cabeza gacha, repitiendo un mantra que mostraba sin disimulo su estado psicológico: “¿Por qué me pasa esto a mí? ¿Por qué?”. Lo intentó todo: cambiar el trabajo físico, descansar más, la alimentación, cortarse el pelo. En momentos de desesperación, se intenta hasta lo esotérico. Incluso dejar de jugar: ya no podía más, pero tampoco eso era la solución.
Un preparador físico. Unos diez meses después de sus primeros problemas con el bíceps femoral, ese que nos aleja a Messi del césped, decidió fichar a un preparador físico propio. No era una decisión habitual en Inglaterra, pero es hacia donde iba el fútbol: el trabajo individualizado. Y llegó Juan Ferrando, el hoy entrenador del FC Sheriff moldavo que podría ganar en un par de semanas la liga. Durante ocho meses, el joven preparador físico intentó levantar el ánimo y el cuerpo de Cesc con prevención y reforzamiento de varias zonas musculares, además de utilizar otros medios de recuperación postentreno y postpartido. Pero, en realidad, lo que debería haber hecho Cesc era parar y hacer un ‘reset’.
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Roturas y más roturas. Pero Juan llegó en octubre y, con la temporada iniciada, lo que Arsene Wenger quería era contar con Cesc y el jugador deseaba participar pese a que las constantes roturas, a veces del músculo y otras de la piel del músculo (es como cuando nos cortamos un dedo con una cartulina: molesta aunque no impide hacer cosas) no se lo permitían. Lo peor no es tanto lo físico, como lo psicológico: intentar olvidarse de las molestias, volver a esprintar sin miedo (el bíceps femoral es clave para la carrera explosiva). Cesc sufría. Como Leo lo hace ahora.
Hacer un reset. Sin descanso en Navidad, Fàbregas le puso aceite a su motor mientras seguía participando a más o menos gas durante la temporada. Y en verano, sin Mundial ni Eurocopa en los que participar, hizo finalmente el reset y ya no ha mirado atrás. Eso también es fútbol, la parte que se prefiere ignorar en este escenario de héroes, noches épicas y figuras.




