Messi ha aprendido del pasado
En el fútbol, ante el mismo escenario, la misma escena, la pregunta cambia según el sitio en el que uno se siente en la grada. El ‘¿qué le pasa a Messi?’ tiene, pues, varias connotaciones. Desde la tribuna de prensa es una pregunta que responde al análisis del presente y se pide una respuesta que pueda verse ya en el próximo partido: algo así como, ‘no está bien, pero con un cambio por aquí y otro por allá, todo solucionado’. Desde el área técnica se piensa en el hoy y en el mañana también: no se le está apretando porque se está ganando y porque ha de llegar bien, no a diciembre, sino a marzo y abril, cuando se juegan los títulos.
Desde el vestuario, tanto los capitanes como los que cuidan habitualmente de Messi tienen también en mente el pasado: y recuerdan no sólo los esfuerzos que Leo hizo por jugar la vuelta del partido ante el PSG y una recuperación basada no tanto en las necesidades de su cuerpo, sino en las del calendario, sino que se remontarán mucho más allá: a la noche en París cuando Henk ten Cate y Frank Rijkaard le dijeron que no podía jugar la final de la Champions. Aquel día, el entrenador holandés le dijo que iba a participar en muchas más finales, pero Leo se hundió. Y aprendió. Sin ese pasado, este Messi sería diferente, más inconsciente: ahora viene de una lesión muscular repetitiva, la adaptación se debe hacer lentamente y el ritmo irá apareciendo. ¿Quién quiere apostar que Leo va a volver antes de lo que muchos piensan? Y tan pronto como coja confianza, en fin, ya saben...




