Messi ha aprendido del pasado

Guillem Balagué
Actualizado a

En el fútbol, ante el mismo escenario, la misma escena, la pregunta cambia según el sitio en el que uno se siente en la grada. El ‘¿qué le pasa a Messi?’ tiene, pues, varias connotaciones. Desde la tribuna de prensa es una pregunta que responde al análisis del presente y se pide una respuesta que pueda verse ya en el próximo partido: algo así como, ‘no está bien, pero con un cambio por aquí y otro por allá, todo solucionado’.  Desde el área técnica se piensa en el hoy y en el mañana también: no se le está apretando porque se está ganando y porque ha de llegar bien, no a diciembre, sino a marzo y abril, cuando se juegan los títulos.

Desde el vestuario, tanto los capitanes como los que cuidan habitualmente de Messi tienen también en mente el pasado: y recuerdan no sólo los esfuerzos que Leo hizo por jugar la vuelta del partido ante el PSG y una recuperación basada no tanto en las necesidades de su cuerpo, sino en las del calendario, sino que se remontarán mucho más allá: a la noche en París cuando Henk ten Cate y Frank Rijkaard le dijeron que no podía jugar la final de la Champions. Aquel día, el entrenador holandés le dijo que iba a participar en muchas más finales, pero Leo se hundió. Y aprendió. Sin ese pasado, este Messi sería diferente, más inconsciente: ahora viene de una lesión muscular repetitiva, la adaptación se debe hacer lentamente y el ritmo irá apareciendo. ¿Quién quiere apostar que Leo va a volver antes de lo que muchos piensan? Y tan pronto como coja confianza, en fin, ya saben...

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