Sin motivos para asustarse
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El fútbol siempre concede una bala al equipo pequeño. Es la grandeza de este deporte, que a menudo se alimenta con esas épicas victorias, esas hazañas de David tumbando a Goliat. Como cuando el Granada ganó al Madrid el año pasado. Fue una noche de febrero y la ciudad se fue a la cama feliz, creyendo en los cuentos de hadas. Y si aquello pasó, si el Espanyol ha ganado al Atlético hace dos semanas... ¿por qué no pensar que un triunfo es posible? Parece obvio decir que las opciones pasan por mantener el marcador sin goles el máximo tiempo, ceder la iniciativa al Atleti, estar concentrados en las ayudas y achicar espacios a la espera de que el encuentro ofrezca la oportunidad de tirar alguna tarascada. Intensidad y concentración: será difícil, pero es la solución.
El Granada estaba a punto de desaparecer en el verano de 2009. La directiva que dirigía el club negoció una quita con la plantilla para evitar el descenso al final del curso, buscó un inversor y llegó Pina con el arsenal italiano. En un santiamén se hizo acreedor principal, tomó el control, ensambló la plantilla y se produjo el milagro del ascenso. Y luego, a Primera... y ya van tres campañas en la elite con las cuentas saneadas. Dicen que cuando se ve la muerte tan cerca, cuando se llega a conversar con San Pedro, se valora todo mucho más. Se aprecian los momentos, los pequeños y los grandes, como el de esta noche. El Atlético no asusta en Granada. Con el glorioso Atlético de Madrid, con su visita, se disfrutará en Los Cármenes.



