Un Clásico sin sabor a decisivo
Noticias relacionadas
Para el público internacional éste era un Clásico de duelos: Cristiano contra Messi, Madrid-Barcelona, Neymar-Bale, pero también se trataba de la era posMourinho, posTito, posPep, el Clásico se convierte en un partido de fútbol. Y de fútbol se habló en los diarios, en la previa y en el análisis posterior. La conclusión de la mayoría era que no fue un Clásico decisivo y justamente se jugó así, como si no lo fuera. La derrota dolió muchísimo en el Madrid porque la consideraron injusta y no se trató solo del árbitro, que también. Salieron muchas cosas positivas para los blancos: la táctica de poner a Sergio Ramos en el centro del campo cuenta con la aprobación de varios técnicos de Primera. Es lo que hay que hacerle al Barcelona: evitar que se muevan con superioridad y en el centro del campo. Se le dio una hora a Bale en un partido exigente, se jugó con tres arriba y sin nueve durante una hora.
Los cambios fueron muy buenos, pero la dinámica del partido ya había cambiado en la segunda parte antes porque al centro del campo del Barcelona le cuesta mantener la intensidad defensiva sin balón. Da la impresión de que hay un gran margen de crecimiento en el Madrid, mientras que el Barcelona le costará ganar en los grandes retos si sigue regalando el balón como hizo ante el Madrid a falta de Tourés y de Keitas, el centro del campo se asfixia. Pero la dinámica hacia un juego más directo parece imparable. El Madrid tiene las ideas mucho más claras de lo que la crítica quiere aceptar.




