Un error inaceptable de Honda
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Hace tres años, en el GP de Japón, Dani Pedrosa perdió todas sus opciones al título mundial al tener una caída durante los entrenamientos libres en Suzuka. En aquella ocasión, un fallo en el acelerador de su Honda le descabalgó y sufrió una fractura de clavícula. Una avería que difícilmente pudo evitarse, ya que resulta impredecible en la mayoría de los casos (excepto por una negligencia de fiabilidad o mantenimiento). Ayer, el piloto barcelonés no se cayó en el circuito de Phillip Island, pero lo ocurrido me parece incluso más grave que el anterior episodio. En este caso, todo apunta a un lamentable error humano, a un anclaje del motor poco apretado que, por fortuna, fue detectado por Dani antes de que la cosa fuera a mayores.
Algo así es inaceptable en el mejor equipo del mundo, la escudería oficial de un gigante de la industria de la moto como Honda y con unos inmensos recursos propios... más los que aporta el patrocinio de Repsol. Si el fallo se hubiera producido en carrera, habría supuesto el abandono de Pedrosa y quién sabe si algo peor, porque quizá en plena competición el piloto no hubiera sido capaz de advertir con anticipación lo que iba a ocurrir. También el año pasado, en San Marino, un calentador de neumático mal colocado se tradujo en otro accidente del catalán, así que no es la primera vez que sus mecánicos le juegan una mala pasada. Equivocarse es humano, claro, pero incidentes como éstos deben de invitar a la reflexión y la búsqueda de soluciones.




