¡¡¡Morata, Morata!!!
Cristiano, que estuvo incómodo todo el partido, dijo tras el fiasco que "el Madrid debe levantarse y es culpa nuestra, no del técnico". Ahora le toca recoger el guante a Ancelotti y hacer jugar bien a este plantillón. El Atleti fue mejor...


Cantera y punto. En noches como la de ayer los reproches son inevitables. Pero no son producto de una rabieta por perder ante el Atleti (eso fastidia mucho, por decirlo con finura), sino por la reflexión necesaria que el madridismo debe efectuar para encontrar un punto de luz. En mis nostálgicas retinas siguen grabadas las imágenes de mi Raúl metiendo un golazo al Atleti en su debut en el Bernabéu (4-2). Tampoco olvido un derbi resuelto por Morales con un tiro ajustado cerca del palo (1-0). Y aquel derbi famoso de la polémica entre Buyo y Futre, sentenciado a favor del Madrid con un gol de Martín Vázquez en el último minuto. Estoy hablando de tres derbis resueltos por tres canteranos. Gente que ha mamado el Madrid desde que consumieron su primer biberón (con leche blanca, por supuesto). El problema es que los entrenadores se asustan ahora cuando hay que jugársela con los cachorros. Amancio y Di Stéfano fueron bautizando sin miedo a la Quinta del Buitre. Valdano hizo lo propio con Raúl. Del Bosque apostó por Casillas, que era un imberbe de 19 años. Y ahí se interrumpió al círculo natural que ha hecho grande a este club en sus 111 años de historia. El Bernabéu, que sabe latín cuando hablamos de este asunto, se volcó a favor de Morata en esos 20 minutos finales en los que el canterano dio una lección a Benzema. Lo del francés es desesperante. Lleva 530 minutos sin meter un gol en Liga (el último se remonta al 26 de agosto en Granada). Fue aparecer Morata y generarse un cambio climático en el estadio. Más arrojo, más presión, más orgullo vikingo, más profesionalidad... ¡MÁS MADRIDISMO! Hizo una chilena que si llega a ser gol se vuelca la plaza. Más Moratas y menos paripé...
El mensaje. Ancelotti dejó en la grada a Nacho y Jesé, y a Carvajal en el banquillo. Ahí ya empezamos a equivocar el mensaje. Tras lo de Elche, hay que ser valiente y olvidarse del DNI y de la nómina de los jugadores. Si anoche salen de inicio sólo Diego López (¡enorme de nuevo!) y Arbeloa como canteranos, es que a Carlo no le han explicado nuestra idiosincrasia. Morata robó un balón en el minuto 79 que emocionó hasta a mi padre, al que ayer la vida le quiso dar un susto antes del disgusto nocturno que le dio el equipo de sus amores. El club debe dejar de mirarse al ombligo, olvidar los balances financieros y recuperar la identidad de casta. Los jugadores deben entender que esto no es industria de ocio. Es una industria de sentimientos. Hay que jugar desde la emoción, no desde el futuro resuelto para tus futuras generaciones. El hambre empieza por la planta noble, donde la autocrítica está desterrada y penalizada desde hace tiempo. Estoy cansado de mensajes equívocos. En mis buenos tiempos, el Madrid ganaba con la testiculina de Juanito, Camacho, Pirri, Stielike y Santillana. Era un EQUIPO. Hoy somos poderosos, según Forbes, pero la afición quiere títulos. ¡Y MADRIDISMO!
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