Mateu Lahoz dignificó el arbitraje en el derbi
Estuvo sobresaliente, aunque no hubo conflicto en las áreas.

Los dos equipos salieron con el cuchillo entre los dientes y se pudo apreciar rápido que había tensión. Pero los jugadores se encontraron con un domador que en otros partidos no hubiese sacado las tres tarjetas del primer tiempo. Era la única forma para que los protagonistas se dieran cuenta de que su arbitraje no estaba para florituras. Y aún así, no sacó la primera amarilla hasta el minuto 37. En el campo había un señor árbitro. Esa primera tarjeta fue a Arda por una zancadilla a Cristiano. Luego vino otra por mano de Coentrao en el 39' y en el 42' otra a Koke por una entrada a Arbeloa.
En la primera parte hubo pocas jugadas dudosas o que comentar. La primera de ellas fue en el minuto 23. El Madrid reclamó penalti por mano de Tiago en el área tras un remate de Pepe. La pelota da claramente en el pecho del mediocentro del Atlético. Otra jugada conflictiva ocurrió en el 32'. No hubo nada entre Arbeloa y Diego Costa. Fue simplemente un accidente del juego. El defensa del Madrid le raspó la espinilla con los tacos al intentar evitarle. Poco después, en el 36', no hay falta de Godín a Benzema al borde del área como se reclamó. Simplemente le pone las manos en la espalda sin empujarle. Y por último, para terminar la primera parte, en el 41', Diego Costa entró bien al balón, intentando rematar un córner, ante la salida de Diego López. El portero y el delantero chocaron. Como consecuencia, Diego López le da una patadita con la cual se mosquea el jugador hispano-brasileño. No hubo nada. Luego, en el segundo tiempo, Diego López y Costa tuvieron el buen gesto de dirigirse el uno al otro para disculparse.
La segunda parte comenzó con un salto de Arbeloa con Villa. El madridista dejó el codo impactando claramente en la cabeza del delantero. El colegiado no lo vio y por eso no señaló la infracción. Incluso podía haberle costado la amonestación. Mateu siguió con un arbitraje serio en esta segunda mitad. Su control de las faltas fue admirable y también en el aspecto disciplinario. Hasta tal punto que, sabiendo dónde podía tener problemas, amonestó correctamente a Ramos (66') y Pepe (79'). Entonces se acabaron los problemas. Eso demuestra que es un gran psicólogo. Ya previamente, en el 48', tuvo que amonestar a Diego Costa cuando éste se le encaró para decirle que no había sido juego peligroso suyo ante Ramos. Sí, había levantado el pie más de lo debido y no era la primera vez que le protestaba. De hecho, le protestó todo. A partir de ahí Arda y el Cholo le calmaron y ya no creó más problemas.
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También tuvo la suerte Mateu (la que hace falta algunas veces) de que no existieron jugadas conflictivas en ninguna de las dos áreas. Sólo hubo dos jugadas. En el 60' Filipe Luis tocó con la rodilla a Bale. El contacto fue al borde del área, no dentro. Mateu lo vio bien. Por último, en el tiempo de descuento, la acción de Bale sobre Courtois (le quita la pelota con la punta del pie cuando el meta intentaba cogerla) no es falta. Al portero se le había escapado el balón de las manos. No lo tenía controlado.
Conclusión. Para terminar, diré que cuando en un campo hay un árbitro que sabe dirigir, mandar y controlar un partido sin ser protagonista, se nota para el público y también para los jugadores. Por eso digo que Mateu ha dejado al estamento arbitral en el lugar que se merece dado el nivel demostrado por la mayoría de los colegiados españoles en cada partido. Mención aparte, y aprovechando estas líneas, diré que no debemos olvidar la ayuda que ha tenido en las bandas Mateu por parte de sus asistentes, Pau Cebrián Devis y Jon Núñez Fernández, que estuvieron sobresalientes en todo el partido no equivocándose en ningún fuera de juego y señalando correctamente las infracciones que ocurrían cerca suya.




