Beñat, el Betis y su madre

Noticias relacionadas
Mi madre ha tirado para que regresara a casa", revelaba Beñat el día que le despidieron del Villamarín con honores de leyenda después de apenas cuatro años vestido como verdiblanco. No sólo el Athletic, la merluza a la vizcaína o el txacolí: su madre. Madre no hay más que una y al Betis, el mediocentro, se lo encontró casi en la calle. Repudiado de Bilbao por algún ojeador cegato, Miguel Valenzuela, coordinador entonces de la cantera bética, le rescató para el filial. Poco más tarde Mel se lo llevaba a una elite de la que no se ha marchado hasta dejar al Betis en Europa y en caja unos 10 millones de euros, oxígeno puro para un club tieso, en pleno proceso Concursal. Cómo no le van a querer en Heliópolis.
Y cómo no va a querer Beñat al Betis. Al de Igorre, que se volvió a su tierra porque tan insistentemente se lo pidió su progenitora, le quedará en el alma para siempre un trozo del escudo que le hizo nacer al fútbol de Primera, los resúmenes y hasta a la Selección campeona del Mundo: er Beti de los béticos, que en esta tarde de septiembre verán a un hijo suyo tirar faltas en contra y correr, ya como león, por la pradera verde del nuevo San Mamés.



