Una triste traición al modelo

Noticias relacionadas
El pasado martes 17 de septiembre, Gerardo Martino salió a dar la rueda de prensa previa al partido ante el Ajax sabiendo que acababa de fallecer su padre. No dijo nada, nadie lo sabía. Los periodistas presentes en Sant Joan Despí le notaron raro, distante. Alguno, incluso borde. Poco después, en una comida coloquio, Sandro Rosell anunciaba la muerte del padre del técnico y que éste, tras dirigir el partido ante el Ajax, viajaría a Argentina para enterrarle. El Barça ganó por 4-0 y no rozó la excelencia. Martino dio la rueda de prensa y aguantó las críticas al juego de su equipo antes de meterse 10 horas de avión para dar el último adiós a su padre.
En su ausencia, los entrenamientos, los dirigió Pautasso. Martino asistió al sepelio y llegó a tiempo para esperar el sábado 21 a la expedición del Barcelona que viajaba a Madrid para enfrentarse al Rayo. Imagino que había dormido poco o nada, que apenas pudo dar una charla técnica. Aún así, el Barça ganó por 0-4. Pero las críticas reaparecieron. El Barça perdió la posesión de la pelota y el modelo estaba en cuestión. Evidentemente, pero lo que peligraba no era el modelo futbolístico. Era el modelo de los valores de la gente que pasó por alto una circunstancia tan dolorosa.



