La franquicia FEB: método y producción
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Los reiterados éxitos de las selecciones españoles de baloncesto pueden intrigar, pero no deberían sorprender cuando se rastrea el método de gestión y producción. Se trata de una cadena infatigable y engrasada, implacable en su organización que, en ciertos puntos, capta connotaciones de los métodos empresariales... y de la mismísima NBA. En esta cadena o franquicia resulta vital la venta y comercialización del producto: es la base de los triunfos. Y de la pirámide del éxito.
Insólita franquicia en el deporte español, como unos Lakers con raíces sevillanas, la Federación Española de Baloncesto, es férrea en la gestión de ingresos, bajo el hábil talante negociador de José Luis Sáez (que relee libros sobre ‘liderazgo’ y mantiene el asunto de Ibaka y Mirotic entre ceja y ceja)... y entre el control financiero de Luis Giménez. Los ingresos que genera la Selección absoluta masculina, el producto más vendible, revierten en concentraciones, trabajo técnico y redimensión de la pirámide: cada día más sólida y ya en 24 millones de euros de presupuesto. Se buscan jugadores donde los haya: y se mima a los que hay. La gente disfruta de Marc Gasol, Ricky o Sergio. Pero aquí, cuando el músculo duerme... la cadena no se para.




