La estrella de Navas
Tener un pie y tres cuartos en el Mundial nos llevó a una sesión de sauna y masaje ante los guerreros chilenos. Ellos mordían, nosotros paseábamos. Pero entre Pedro y Navas lideraron la revolución del final y un empate que nos vale. Sí.


Don Vicente, el profeta. Del Bosque tiene fama de sabio. Muy bien ganada. Ya se sabe que quién avisa no es traidor. En la víspera del amistoso-trampa con Chile dijo lo que dijo: "Quiero avisar que es un partido que o nos lo tomamos en serio o lo pasaremos mal. Chile es una Selección que siempre nos ha puesto en apuros, con un bloque hecho, que sabe competir y que sale a ganar. Mantienen un buen bloque desde hace años y saben a lo que juegan". Niquelado. El técnico salmantino no olvidaba el zafarrancho de combate vivido muy cerquita de Ginebra, en St. Gallen, hace dos años. Tuvimos que levantar un 0-2 entre mamporros, codazos y tánganas. Y como los chilenos mantenían el bloque de entonces, entre Medel (metido a central pequeño y corajudo), Isla, Vidal y Vargas nos dieron un repasito en una primera parte en la que no fuimos capaces de descifrar el color del jersey del portero de la Real, Claudio Bravo. A los cinco minutos ya teníamos el partido cuesta arriba, en un doble fallo de Ramos (en el achique) y de Valdés, que se dedicó a protestar al juez de línea y no a intentar tapar el tiro de Vargas. Era un amistoso low cost, con las gradas medio vacías y el equipo plano y sin impulso emocional. Ni futbolístico. Una empanada chilena, para resumir en dos palabras. Había dos salidas: o sacar el orgullo de la estrella o tomarse un relaxing cup of café con leche. Los nuestros, con tablas y madera de campeón pese a las bajas, optaron por lo primero...
El casting del 9. En verano asistimos a la marcha de Negredo al City, Soldado al Tottenham, Llorente a la Juventus y Villa al Atleti. Un trasiego de arietes que evidenció que Del Bosque dispone de artillería pesada para ese puesto tan codiciado y necesario para el equilibrio ecológico de un equipo con altas miras y mejores expectativas. En Finlandia salió al final Negredo y apuntilló el triunfo que nos meterá en el Mundial de Brasil. Ayer salió Soldado y puso su poderosa testa para firmar el 1-1 de la esperanza. No hay un nueve claro para la aventura mundialista y todos ellos lo saben. Del Bosque maneja esos egos con prudencia. Ni siquiera Torres está descartado. Que sumen méritos en los próximos nueve meses y ya veremos quién canta "¡bingo!".
Nacho, el vikingo. Los que tachan a Del Bosque de dejarse llevar por su sentimiento blanco (mamado durante 35 años, que nadie lo olvide) se quedaron callados cuando ayer supieron a través de Míster Chip que desde 2002 no había debutado con España un jugador del Madrid. Con Vicente habían debutado hasta ayer 34 jugadores y ninguno jugaba en ese momento en el Bernabéu. Por eso, el estreno de Nacho fue una gran noticia. Ramos, 111 veces internacional, le dio el relevo en la segunda parte. Y el chaval cumplió como acostumbra. Sin fallos.
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Efecto Navas. Jesús es como el Señor Lobo en Pulp Fiction (Harvey Keitel). Siempre te soluciona el problema cuando la cosa se pone fea. Lo hizo ante Croacia en la Eurocopa 2012 y ante Italia en la Confecup 2013. En Ginebra lideró junto a Pedro el arreón final y puso su rúbrica sevillana en el 2-2 que salvó el honor y el orgullo de nuestra estrella mundialista.
¡A por el edredón! Desde este domingo, AS les concede la posibilidad de conseguir el edredón de los campeones, con los nombres de nuestros campeones de Europa y del Mundo. Nadie pasará frío con él. Esta España es de fiar. Mucho.



