La Roja y los esclavos del tiqui-taca

Javier G. Matallanas
Importado de Hercules
Actualizado a

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Sorprendieron ayer las declaraciones de Gerard Piqué en la Gazzetta dello Sport en las que por primera vez un jugador del Barcelona discutía el tiqui-taca, el modelo de fútbol de posición y de posesión que ha llevado al Barça a dominar todas las competiciones en el último lustro. Un estilo con el que también la Selección española se ha convertido en leyenda del fútbol ganando Eurocopa, Mundial y Eurocopa de forma consecutiva. La argumentación de Piqué fue convincente. No hay sólo una manera de jugar y hay que buscar variantes al sistema cuando los rivales te han cogido el mecanismo.

Siempre hay que tener un plan B y un plan C y a veces, pocas, ni el Barça ni la Selección lo han tenido. No hay que renunciar a tocar y tocar y tocar y tocar, pero si el rival se impone a nuestro fútbol, como sucedió en la final de la Confederaciones ante Brasil o anoche ante Chile, hay que manejar más registros y alternativas a Xavi porque si Xavi está mal, España lo nota mucho. Ayer tuvo un arranque de furia y empató al final. Pero además de tirar de casta, La Roja debe manejar otros esquemas. Tiene que ensayar y saber jugar al contragolpe, dándole el campo al rival si es menester. La España de Luis en la Euro2008 bordó el tiqui-taca y salió también de cine al contraataque.

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