Silva y la nave del misterio

Joaquín Maroto
Redacción de AS
Actualizado a

Bienvenidos a la Nave del Misterio. Hoy vamos a analizar el expediente X de David Jiménez Silva. Todo empieza el pasado martes, cuando el jugador llega a la concentración de España fresco como una lechuga. Silva, uno de los guardianes del tiki-taka, la estrella del Manchester City, un puntal de la Selección, se prepara para jugar ante Finlandia. Se entrena a tope, sin merma. Feliz como una perdiz. Hasta aquí, todo bien.

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Sale la alineación del partido de Helsinki. No está Silva. El canario es suplente. Del Bosque le pone el primero a calentar. Luego salen del banquillo Navas, Cazorla y Negredo. Son estos tres los que entran en la segunda parte. Silva, tras calentar durante 29 minutos regresa al banquillo. No lleva cara de buenos amigos. Miñano le mira de soslayo. Tras el partido vuelven a entrenarse los suplentes en el mismo Olímpico de Helsinki. Silva también. Le gana un sprint a Nacho...

El domingo Silva vuelve a entrenarse con la Selección en Las Rozas. Ya por la noche un escueto comunicado de la Federación dice que Silva abandona la concentración por unas molestias musculares. No especifica más. Ayer es Del Bosque el que descubre que, pese a haber hecho todos los entrenamientos durante la semana y el calentamiento de competición de media hora en Finlandia, "Silva ya llegó con un golpe, y le han encontrado una microrrotura casi imperceptible, y se va". Una microrrotura casi imperceptible debe ser lo que una indemnización en diferido, pero en fútbol. Luego precisó, sin que nadie vertiera sospecha alguna, que "Silva no es dudoso, es un buen chico que quiere estar aquí". Me creo lo que cuenta Del Bosque, y me creo también que a Silva le duele tanto la microrrotura como el corazón.

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