Más debate social, menos periodístico, el mismo resultado

Todo sigue igual. Internet y las redes sociales han socializado el debate sobre cualquier cuestión de manera exponencial. Los tiempos en el que el debate público se hacía notorio mediante las Cartas al Director en los diarios y las llamadas de teléfono para intervenir en programas de radio han sido rebasados por completo. No obstante, los resultados vienen a ser, con alguna excepción, los mismos que antes. Los que mandan siguen haciendo lo que ellos creen.
Linces demoscópicos. En los últimos días hemos tenido varios ejemplos de ello. Quizás el más destacado de todos ha sido la venta de Özil al Arsenal. En cuanto los medios empezaron a apuntar esta posibilidad, las redes sociales se llenaron de comentarios al respecto. No hacía falta ser un lince ni un estratega de la demoscopia para comprobar que el deseo general era contrario a esa operación. Incluso se pudo ver en el vídeo más visto en AS.com como una protesta a la antigua en el mismo Bernabéu era acallada con un gesto de reprimenda por parte de Florentino Pérez, que ejerció de profe ante un aula de niños díscolos.
El ruido de la Red. A pesar de las protestas por tierra, mar y Twitter, la dirección del Real Madrid había escogido su camino. Están en su derecho, pero el problema estriba ahora en dar una explicación a los aficionados. Y para eso, el periodismo debería de ser el intermediario. Pues no. De momento, nadie ha explicado nada y da toda la sensación de que los que toman las decisiones prefieren mil veces el ruido de las redes (masivo pero pasajero) que el debate, ni que sea mínimo, ante los medios. Por algo será.
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Carrera de fondo. Pero esto de mantener silencio ante la tormenta de las redes sociales tiene fecha de caducidad. Antes o después, los que toman las decisiones van a tener que explicarlas. Así ha sucedido en Barcelona, donde Rosell ya no ha podido ignorar más las noticias que llegaban de Brasil (más reproducidas en Twitter que en medios locales) y ha tenido que sentarse en un estudio de radio.
Cuestión de tiempo. Seguramente, lo mejor hubiera sido una rueda de prensa general, pero en tiempos en el que hay más debate público que periodístico, hay que reconocer que ha sido un pequeño triunfo que queda en la fonoteca.



