Un Betis temerario y sin Rubén

José A. Espina
Jefe de Sección de Diario AS en Andalucía. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad de Sevilla. Pegando teclazos desde 1998, durante toda una década en Madrid (2000-2010). Sevilla, Betis, Selección española y lo que se ponga por delante. Loco por el fútbol, guarda un poco de esa pasión para su otro deporte favorito, el tenis.
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Morir matando. Ésta es la consigna con la que este Betis 4.0 de  Pepe Mel estrena la temporada en el Bernabéu. Al entrenador de más continuidad en Primera (suma su cuarta campaña como verdiblanco, tercera en la máxima categoría) se le pueden apuntar algunos defectos, pero nunca el de la racanería futbolística.  Esta noche bailará con la muerte ante la apisonadora blanca, alineando hasta seis futbolistas de ataque. No se alarmen demasiado si ven a Matilla, estilista antes que obrero, en la teórica posición de pivote defensivo: por delante de él habrá otros cinco jugadores más acostumbrados a la creación que a la destrucción. Un Betis que no se esconde.

Un once del patíbulo con Nosa Igiebor y Verdú como líderes. Nigeriano y exespañolista comienzan a ocupar el lugar de Beñat, vendido al Athletic, en el corazón del beticismo. La llegada arriba de Nosa y los pases de Joan deben ser aprovechados por el rapidísimo Cedrick y el potente Juanfran. Ya avisó de que no lo celebrará si marca, aunque los goles del Betis se esperan más probables en las botas de Jorge Molina, rematador de guardia que hoy no tendrá a su lado a un colega, un amigo y una ausencia difícil de paliar, la de Rubén Castro. La extraña lesión del canario mantiene en vilo a su técnico. 62 goles ligueros en tres años le han convertido en el Cristiano de Heliópolis.

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