La historia de la Liga será el United de Moyes y no el Chelsea de Mou
En portada. Quizá el regreso de Mourinho haya llenado más portadas y tenga a la prensa inglesa en un estado perpetuo de excitación, pero el experimento más interesante de esta fascinante temporada en la Premier es la llegada de David Moyes al United. Primero porque, después de comer y hablar durante años con Guardiola y Mourinho, fue sir Alex Ferguson el que decidió elegir al escocés para hacerse cargo del monstruo deportivo que es la institución que ha dirigido durante casi tres décadas. Sir Alex tenía a Pep en mente pero cuando los dos se vieron en Nueva York el pasado septiembre no se puso sobre la mesa el futuro del Manchester porque simplemente Ferguson no tenía intención de retirarse. Problemas de salud y la consecución de una nueva liga hizo que finalmente buscara sustituto. Moyes sospechaba que podría ser él, pero una semana antes de que llegara la llamada de sir Alex, su preocupación era la de asustar al dueño del Everton para que le diera más presupuesto: no tenía ni idea de lo que se avecinaba. Ferguson marcó los tiempos de su marcha, pero al dejarlo tan tarde se le escapó Pep. Mou nunca fue una posibilidad real pero el flirteo con el portugués era la manera de Ferguson de tenerle a una distancia manejable.
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Manejable. Cuando sir Alex se decidió por Moyes sabía que traía un entrenador que se iba a dejar aconsejar. Así, la sugerencia de que Rooney era útil, pero no imprescindible es puro guión Ferguson. Como el intento de fichaje de Cesc, que no ha tenido su último capítulo, sigue las pautas marcadas desde el club incluso antes de la llegada de Moyes: se trata de la coincidencia de un equipo que necesita un líder al que se le respete desde el primer día y un futbolista que no se siente apreciado en el club en el que está. No quiere decir que se vaya a llevar a cabo, pero el Manchester, avisado de que es posible, insistirá hasta el final. Da la impresión de que este culebrón no es más que un anticipo del que vendrá la temporada que viene, cuando Cesc sí se planteará dejar el Barça si las cosas no cambian mucho.
Gran reto. En medio de estos follones y otros (el intento de venta de Nani y Anderson, la búsqueda de un lateral izquierdo, un centrocampista y un delantero, los movimientos del club hacia Thiago que tuvieron un parón cuando Moyes reconoció que no le conocía lo suficiente), el nuevo preparador está en un camino nuevo: nunca ha entrenado a jugadores tan buenos, con agentes tan poderosos, con una afición tan internacional, con la obligación de ganarlo todo, con la presión que todo ello supone y con la sombra omnipresente de una leyenda como Ferguson. Esta sí que es la historia del año. Y habrá que seguirla de cerca.




