Zizou da un giro hacia la armonía
Los futbolistas, todos los deportistas diría, tienen como sagrado atender los consejos de quienes antes pisaron por donde ellos pisan. Por lo general se fían más, los respetan más que a otro tipo de profesionales por muy cualificados que estén. Ahí ha encajado de maravilla el papel de Zidane en este Madrid de buena cara, de confianzas mutuas y armonía. Mejor consejero de la plantilla que un reciente número uno del mundo no lo hay. Ancelotti acierta otorgándole a Zizou ese papel de confesor del futbolista, que no es bueno que ejerza el propio entrenador, pues generalmente termina por meterle en líos.
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Zizou sabe escuchar. Es hombre de pocas palabras, reflexivo y discreto. Ancelotti le ha pedido que ponga en la ruta buena a Benzema, Özil y Jesé, tres chicos con distracciones. Y no sólo tendrá que atenderles a ellos, sino que ampliará su parabólica en el vestuario para sofocar cualquier chispazo de incendio. El modelo en la preparación psicológica de los jugadores sufre un giro absoluto con respecto a la idea de Mourinho. El éxito se busca ahora desde la armonía, no desde la crispación.
Es pronto para observar los resultados del diván de Zidane. Se puede entrever, es cierto, que Benzema anda muy despierto y goleador. Puede ser una señal del óptimo manejo del factor psicológico del que fue un crack mundial. Y no le faltará trabajo a Zizou, porque la temporada es larga y la lista de incidencias será interminable. Ancelotti ha sido astuto: su segundo entrenador tiene credibilidad y el respeto del vestuario.



