Una bomba de relojería

Raúl Romojaro
Redacción de AS
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No me sorprendió en absoluto el incidente entre Lorenzo y Márquez en Jerez. Era algo que tenía como inevitable, estaba convencido de que el buen rollo entre los consagrados y el debutante terminaría estallando como una bomba de relojería en cuanto el Mundial fuera cogiendo temperatura. El estilo de Marc es ése, agresivo y arriesgado, así que el encontronazo con sus rivales directos era sólo cuestión de tiempo. Es más, los damnificados le estaban esperando, como ya le advirtieron incluso el año pasado después de otras maniobras al límite del que acabaría siendo campeón de Moto2.

Y no es una cuestión de Lorenzo, Rossi o Pedrosa. El nombre es anecdótico en este caso, porque diga lo que diga Márquez, habría hecho exactamente lo mismo si se hubiera jugado la victoria el domingo con su compañero de escudería. Esa cordialidad entre pilotos es una pamplina, así que esto no ha hecho más que empezar. Habrá más roces, nuevas diferencias entre los implicados y nadie conseguirá ponerles de acuerdo. Hagámonos a la idea y esperemos que el conflicto no trascienda lo deportivo. Si es así, seguiremos disfrutando de una temporada apasionante, de las mejores de los últimos tiempos...

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