Mi añoranza de los grandes días en Jerez
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Ahora que, por razones profesionales, tengo tan difícil poder viajar a Jerez a disfrutar en vivo del GP de España añoro los grandes días que allí pude vivir en mi época de enviado especial de AS al Campeonato del Mundo (bendito relevo el de Mela Chércoles, cuánto hemos ganado todos con la frescura de su periodismo). Por supuesto que me refiero a las jornadas de gloria de nuestros pilotos y a duelos inolvidables pero también al ambiente único que se respira en la ciudad andaluza durante el fin de semana de gran premio. Contemplar esas gradas naturales repletas de aficionados y disfrutar de la gran fiesta en sus calles me hizo entender muy pronto que éste no era un gran premio cualquiera, tiene una magia especial que difícilmente se puede encontrar en otros escenarios. Y no es exclusivamente cuestión de cantidad, hablamos sobre todo de calidad…
Y es que creo que este deporte es algo único, que difícilmente se puede encontrar en ningún otro. La afición es la esencia del motociclismo, esas decenas de miles de apasionados que gastan lo que no tienen, desafían al frío o al calor atravesando el país sobre sus monturas, vibran como nadie con sus ídolos y saben apreciar en su justa medida la gesta de estos héroes del siglo XXI, que en reconocimiento a su admiración se juegan la vida en cada curva. Es todo un festival de sensaciones, de emociones, de valor y sacrificio que sólo se puede comprender cuando se vive con la intensidad como hice yo durante tantos años. De los éxitos de nuestros campeones sigo disfrutando por la tele, pero lo que nada puede reemplazar es compartirlos con tan buena gente… Sin vosotros, nada de esto tendría sentido. Gracias por estar ahí, os echo de menos…




